Derechos y obligaciones

Derechos y obligaciones del usuario de perro guía

El derecho de acceso de las personas ciegas o con deficiencia visual usuarias de perro guía al entorno y, en particular, a los lugares y espacios de uso público (con independencia de su titularidad) está garantizado por leyes dictadas por las distintas Comunidades Autónomas. En aquellos casos en los que la normativa autonómica no prevea nada sobre esta materia, se aplicará la regulación estatal contenida en el Real Decreto 3250/1983, de 7 de diciembre. [Para ampliar información, visita la página Legislación dentro del apartado Normativa].

Hechas estas precisiones iniciales, vamos a resumir los derechos y obligaciones que, en general, se establecen en las distintas regulaciones autonómicas, teniendo siempre presente que habrá que estar en cada caso a lo dispuesto en la norma de la Comunidad en la que el usuario se encuentre en cada momento, y no a la de la Comunidad en la que resida o esté domiciliado. A continuación, daremos una serie de pautas a tener en cuenta en aquellas situaciones en las que el usuario pueda encontrarse y en las que surja un conflicto acerca del derecho de acceso en compañía de su perro guía. Dicho procedimiento de actuación puede descargarse en un documento aislado a continuación.

Cómo actuar en caso de denegación de tus derechos de acceso

Derechos

El derecho esencial que la ley garantiza a los usuarios de perro guía es el del libre acceso en compañía del mismo a los lugares públicos o de uso público, sean de titularidad pública o privada. Contempla tanto el libre acceso o entrada en esos lugares como la permanencia y deambulación por los mismos, así como la permanencia ilimitada, constante y sin trabas del perro junto al usuario. Este derecho de acceso prevalece sobre cualquier otra disposición relativa a la prohibición de entrada de animales en los locales o espacios públicos, con las únicas excepciones que se establecen en la propia ley.

Estas excepciones, escasas y razonables, se refieren fundamentalmente a los siguientes casos:

  • Como el ejercicio del derecho de acceso está condicionado a la acreditación de la condición de perro guía, la no presentación de la documentación acreditativa puede dar lugar a la denegación del acceso. Por eso es imprescindible llevar siempre encima esta documentación.
  • Puede también suspenderse el derecho de acceso en el caso de que el animal presente signos evidentes de enfermedad, como depilaciones o secreciones anormales, parásitos externos, diarrea o cuando muestre un comportamiento agresivo. Igualmente, cuando concurran circunstancias especiales que puedan comprometer la integridad física del animal, de su usuario o de terceras personas. Esta última salvedad solo podrá aplicarse en casos muy excepcionales y suficientemente justificados por el responsable del servicio o local en el que se deniega el acceso, y no ampara en ningún caso la reticencia o temor de los demás usuarios u ocupantes del mismo hacia la presencia de un perro en dicho espacio de uso público.
  • En el caso de tratarse de centros sanitarios o asistenciales la ley establece el derecho de acceso a las áreas abiertas al público priorizando en todo momento la salud de los pacientes. Por tanto queda claro que el perro no debe entrar en aquellos servicios especialmente sensibles como pueden ser salas de curas, quirófanos, UVI, unidades con pacientes transplantados o inmunodeprimidos, neonatología o donde haya personas alérgicas al pelo de animales. En estos casos el usuario debe tolerar la restricción de su derecho de acceso. No estaría, sin embargo, justificada una denegación de la entrada en áreas comunes de acceso general como consultas de especialistas, salas de espera o incluso en visitas a pacientes internados en planta de hospitalización, siempre que no exista alguna de las circunstancias de especial riesgo antes señaladas.
  • Aunque no existe una prohibición expresa, se recomienda al usuario no acudir con el perro a los parques zoológicos y otros lugares de acceso público en los que se encuentren animales vivos con fines de exposición o exhibición. Por una parte, la presencia del perro puede causar temor en los animales del recinto y dar lugar a reacciones imprevistas que provoquen algún incidente. Por otra, el perro guía podría contagiarse con alguna enfermedad exótica transmitida por otra especie animal contra la que no esté vacunado.

Una vez vistas las excepciones, volvemos al derecho de libre acceso como regla general, para recordar que el acceso del usuario en compañía de su perro guía no puede acarrearle, en ningún caso, un coste adicional por el uso del local o servicio de que se trate. Un hotel , un restaurante o un transporte no pueden, por lo tanto, pretender cobrar un suplemento por permitir la entrada del perro, salvo, claro está, que el usuario contrate específicamente algún tipo de servicio para el animal, como su alojamiento en recinto para animales o su transporte aéreo en bodega, por poner dos ejemplos.

Obligaciones

El ejercicio de los derechos que se reconocen a los usuarios de perros guía conlleva una serie de obligaciones, cuyo incumplimiento puede dar lugar a la denegación del acceso. Estas obligaciones son esencialmente las siguientes:

  • Llevar identificado al perro guía con el distintivo oficial que debe ir colocado en el collar o el arnés. Se aportará también en caso de ser solicitado el certificado de sanidad veterinario y la cartilla de vacunación del perro.
  • Portar consigo la documentación oficial acreditativa del reconocimiento de la condición de usuario de perro guía, documentación que le puede ser requerida por la autoridad competente o el responsable del servicio o local para justificar su derecho de acceso.
  • Cuidar con diligencia la higiene y sanidad del perro guía y someterlo a los controles sanitarios legalmente establecidos.
  • Utilizar exclusivamente el perro guía para aquellas funciones específicas para las que fue adiestrado y está autorizado legalmente.
  • Cumplir y respetar las normas de higiene y seguridad en vías y lugares públicos o de uso público, en la medida de la discapacidad de la persona usuaria.
  • Mantener suscrita una póliza de seguro de responsabilidad civil para prevenir eventuales daños a terceros causados por el perro-guía.

La garantía del ejercicio del derecho de acceso, así como del cumplimiento de las obligaciones antes señaladas se encuentra en las sanciones que las distintas leyes establecen para los casos de infracción. Normalmente la competencia para instruir los expedientes e imponer las sanciones en esta materia corresponde a las Consejerías que tienen competencia en asuntos sociales en cada Comunidad Autónoma, pero no siempre es así.

Qué hacer en el caso de la denegación injustificada de acceso con un perro guía

Pautas de comportamiento que es recomendable contemplar en situaciones de conflicto, ante una denegación injustificada del derecho de acceso con perro guía.

1. En primer lugar, es imprescindible, ante una denegación injustificada de acceso en compañía del perro, que el usuario, siendo consciente de que la ley ampara su derecho, mantenga la serenidad y trate de hacer valer ese derecho mediante una argumentación razonada y, siempre que sea posible, con el apoyo del texto legal. Nunca es conveniente perder las formas, enfurecerse o alterar el orden, ya que los argumentos más sólidos se desvirtúan cuando se hacen valer con formas inadecuadas.

2. Tras una primera explicación, en la que se debe indicar la condición de perro guía y del derecho legalmente reconocido a acceder con él al lugar de uso público de que se trate, de persistir la negativa de acceso, es conveniente solicitar la presencia del responsable o encargado del local o servicio.

3. Si se siguen negando será hora de llamar a la Policía Local que también podrá convencer al responsable de que está cometiendo una infracción y, en caso de persistir la negativa, dejen constancia en la correspondiente diligencia de que han acudido a ese lugar y han intervenido en el conflicto. En el caso de taxis o autobuses, es conveniente que alguien pueda proporcionar al usuario el número de matrícula o licencia del mismo, a efectos de identificar plenamente al conductor responsable de la infracción.

No se recomienda interponer denuncia ante la Policía o la Guardia Civil, ya que suelen dar lugar a la tramitación del asunto como juicios de faltas penales, y ese no es el cauce adecuado para la imposición de la sanción en estos casos. La denuncia debe ser interpuesta ante el órgano de la Administración de la comunidad autónoma competente en la materia.

Por último, y como consejo práctico, es útil llevar fotocopia de la ley autonómica correspondiente y subrayar o resaltar con rotulador los preceptos que garantizan el derecho de acceso a los lugares de uso público y las sanciones correspondientes. Hay muchas ocasiones en las que la letra de la ley vence por sí sola la resistencia del responsable del establecimiento.

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