Formación

Para obtener buenos perros guía, hay que comenzar por la base. Esta no es otra que la selección de buenos reproductores que cuenten con los requisitos requeridos que han de transmitir a su descendencia. Buena salud, temperamento seguro y tranquilo, capacidad de aprendizaje, adaptabilidad a cambios en el entorno, sociabilidad, voluntad de trabajo, etc.

Contando con buenos reproductores y determinando con acierto los cruces para la cría, nacen los cachorros. Los dos primeros meses de su vida permanecen junto a su madre y sus hermanos de camada, en las instalaciones que la escuela tiene para este fin. Transcurrido este primer periodo, los cachorros son entregados a las familias educadoras. Estas familias voluntarias son otro pilar fundamental de esta estructura. Bajo la supervisión del personal técnico de la escuela,  se encargan de la socialización del cachorro, educándole en las cuestiones básicas (buen comportamiento social, limpieza, …) y acostumbrándole a los diferentes ambientes y circunstancias, con las que han de convivir más adelante: transportes públicos (metro, tren y autobús), centros comerciales, calles grandes y pequeñas, ruidos de tráfico, obras, sirenas y todo un sinfín de estímulos molestos para la naturaleza del perro y muy posiblemente, para la de cualquier ser vivo equilibrado. El cariñoso trabajo de estas generosas familias consigue que nuestros cachorros vayan adquiriendo la seguridad en sí mismos tan necesaria para la difícil labor que han de desempeñar. Esta etapa finaliza al año de vida del animal, momento en el que vuelve a la escuela, donde comienza el adiestramiento específico para su trabajo como guía que suele tener una duración de entre 4 y 8 meses.

Aunque todos estos perros tienen una gran capacidad de adaptación, todo usuario debe saber y así se nos dice en el curso, que existe un periodo de adaptación imprescindible para conseguir el acoplamiento óptimo, que puede oscilar entre tres meses y un año, hasta que se alcanza el máximo rendimiento en el trabajo de nuestro perro. Este período es duro y difícil para muchos usuarios. Dicen los instructores que recién terminado el curso, el usuario ha de poner el 80% y el perro el 20%, pero que una vez finalizada la adaptación las cifras se invierten, siendo el perro el que realiza el 80% del trabajo y el usuario el 20% restante.

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