Hoy es 30 de abril de 2026. … Perdón, mi nombre es Trasto, y soy un perro guía graduado. ¡No sabéis lo listo que soy! He superado todas y cada una de las pruebas que me han dado. No tengo miedo a los ruidos; nunca dudo ante lo que debo hacer; tengo mucha iniciativa y soy súper obediente. Ya sé buscar los cruces, marcar escaleras, entiendo lo que significa izquierda y derecha, y sobre todo, ya sé identificar el peligro, y estoy preparado para proteger a mi futuro… ¿dueño? ¿amo? ¿humano? ¿amigo? … en fin, que ya ha llegado el día, ¡lo he conocido!
Ha sido maravilloso. Nos hemos tocado y olido. Creo que ya nos hemos reconocido.
Mi madre, la de acogida – porque yo tengo dos madres, pero de la otra no me acuerdo mucho…- mi madre me ha dicho que está muy orgullosa de mí. Me ha dicho que soy un perrito con estudios universitarios. Ella en el fondo esperaba por momentos, que yo no superara las pruebas, porque así podría quedarse conmigo para siempre. Pero ya sabía ella que este momento llegaría.
Así que en la escuela me han vacunado, bañado, perfumado, y me he puesto el uniforme de trabajo para convertirme en el inseparable compañero de Miguel.
Ojalá Miguel pueda ser amigo de mi familia de acogida, porque entonces voy a tener una familia mucho más grande, si cabe.
Porque yo, graduado y todo, soy un perrito muy sensible y adoro a mi familia de acogida. Con ellos descubrí el olor de la hierba, el roce del aire en el campo, el sonido del transporte público y las caricias y risas más tiernas.
Miguel es cuponero en la calle Fuencarral. Ya me ha llevado a su quiosco, y he conocido los bares donde lleva su mercancía. He conocido también a otros compañeros de cuatro patas como yo, pero solo algunos trabajan. Hay otros que solo juegan conmigo en el parque, y creo que todavía viven con su familia educadora. O a lo mejor es que tienen una familia y su trabajo es cuidar de los niños o jugar con ellos.
Los días y los meses van pasando. A Miguel le encanta dar largos paseos por la tarde, y se lleva su enorme mochila llena de cupones. El siempre me cuenta cosas, me canta y me va diciendo adónde iremos. Muchas veces me habla de Laika, que era una perra guía muy buena que él tuvo y se le murió. Me habla también de su mujer, que un día se cabreó y se le fue. Me dice que a veces se siente muy solo, pero que yo soy sus ojos y su alegría. Yo lo escucho, y muchas veces el aire me trae olores viejos de mi infancia. Entonces me acuerdo de mi otra familia y me pregunto dónde estarán, si me estarán esperando.
Siempre cogemos el transporte público, porque Miguel vive lejos y suele llevar mucha mercancía. Casi todos los humanos son buenos y cariñosos. No obstante, hay algunos que me tienen miedo, porque dicen que soy un perro muy grande y que seguramente muerdo. Miguel a veces les dice que sí, que si él da la orden, yo ataco. Pero eso solo lo hace para evitar que algún humano malvado le robe todos esos cupones.
A veces también nos encontramos con gente que no nos quiere mucho. Algunos conductores de taxi no nos quieren aceptar en su coche. Algunos empleados de tiendas no nos quieren dejar entrar.
Miguel me dice que esas personas desconocen las leyes, y que la asociación de perros guía a la que él pertenece, está siempre realizando acciones para reivindicar nuestros derechos.
A mí me encanta esta ciudad, porque tiene muchos parques, y hay muchas personas que me dan mimos y chuches en mis tiempos de ocio y de juego.
También me encantan los veranos, porque el padre de Miguel vive en el pueblo y nosotros lo vamos a visitar. El padre de Miguel está enfermo y le gusta que yo me acerque a él y le dé muchos lametones.
Miguel y yo llevamos juntos un año. Yo estoy aprendiendo también lo que significa esa palabra tan difícil, la palabra rei-vin-di-car, porque quiero que Miguel tenga derecho a vivir una vida feliz, y esa felicidad la comparte conmigo.
Yo quiero que todos los compañeros que trabajan como yo, puedan acompañar libremente a sus humanos por todos los caminos nuevos que nos faltan por descubrir.
Y por eso, yo me uno a Miguel para firmar con todas mis patas este manifiesto reivindicativo de todos y cada uno de los perros guía.
¡Muchas gracias!
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